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Terra
La Coctelera

Memoria II

Posteado por: elianamaldonadocano el 2 ago En: Poesía Colombiana - sin comentarios

 

En ocasiones encontramos
quien alcanza a salirse de su propio cuerpo sin
ventanas.
hay quien logra mutilar la carne y exponer el
alma.
más allá de las horas,
más allá de la imagen y la voz,
el deseo indaga.
En el mundo real esto no existe,
hace falta valor para sacarse de las venas las
palabras.

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LUNAS DE SOMBRA

Posteado por: elianamaldonadocano el 1 mar En: Poesía Colombiana - sin comentarios

En Lunas de sombra la autora disgrega el mundo en sonidos, aquilata lo inefable, plasmando su sinceridad y su propia pasión en los versos. Su voz solitaria perturba el sentido de las cosas, altera su dinámica y regresa a la aparente serenidad del mundo. Exploradora al fin, sabe que no hay mayor tesoro que el que radica en nuestra propia vida, en los símbolos y letras que constituyen las palabras, los elementos básicos de la creación, aquello con lo que se puede inventar todo.

Jorge Bustamante García

LANZAMIENTO 10 DE MARZO EN LA CORPORACIÓN OTRA PARTE

-7 PM -

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TRES MUJERES, SYLVIA PLATH

Posteado por: elianamaldonadocano el 4 abr En: Poseía - sin comentarios

Este es un hermoso poema para tres voces de sylvia Plath, estaré compartiendo con ustedes sus palabras.

 

PRIMERA VOZ

Soy lenta como la Tierra. Soy muy paciente.

Cumplo mi ciclo, soles y estrellas

Me miran con atención.

El celo de la Luna es mas personal:

Pasa y vuelve a pasar. Luminosa

como una enfermera. Lamenta ella lo que me va a suceder?

No lo sé. está simplemente asombrada

ante la fecundidad.

Cuando salgo soy un gran suceso. No tengo necesidad de pensar

o de preparame. Lo que sucede en mí tendra lugar

de todos modos.

El faisán se yergue sobre la colina:

Se alisa las plumas pardas.

Sonrío a mi pesar a todo lo que conozco.

Hojas y petálos me acompañan.

Estoy lista  

 

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LADRILLOS ROJOS

Posteado por: elianamaldonadocano el 19 sep En: Poesía Colombiana - 1 comentario

 

                                                   Ocho años después y por culpa de Ajmátova.

Un día logré escapar

de los barrotes que me privaban

de la libertad que poseía.

 

          I

 Éramos seis mil mujeres en la cola,

A veces pensaba que era tanto el dolor

que los ladrillos empezarían a romperse

uno a uno para darnos paso.

Yo miraba la figura que me antecedía,

llevaba ella el cabello suelto,

sin brillo, húmedo por la madrugada.

Apenas empezaba la noche para muchos,

nosotras ya estábamos cansadas.

Cada vez, cada domingo una mujer me antecedía

y cada tanto yo me preguntaba

si ella era de las que tenía esperanza y rezaba

o como yo, de las que solo esperaba el fin,

regresar nunca,

olvidar a caminar al compás de las otras,

que la tierra en un  momento de hambre se abriera

y se tragara todo aquello,

con todos.

Yo no quería la muerte,

solo el fin de la marcha  y la tristeza.

 

          II

 Veinte meses pasé haciendo cola a las puertas de la Cárcel Bellavista,

aquí todos los años son años del terror y esos eran los peores.

Madres que parieron hijos inocentes

miraban con desprecio el vuelo de mi falda,

desde buses que levantaban polvo rojo.

Nunca nadie me habló,

tal vez la otra era la madre del hijo asesinado por mi hombre,

todas  sabíamos de sus crímenes y callábamos.

En ese entonces yo era igual que todas ellas,

compartíamos una culpa ajena,

en medio del  silencio atronador de la madrugada.

 

          III

 Recuerdo que era Domingo,

Recuerdo que no llegaste,

que el sol brillaba  y en el cielo  no había una sola nube agorera.

Llamé a tu madre,  entre lágrimas me  dijo donde estabas.

Un guardián me envió tu nota:

"Ahora si eres  libre de mí", escribiste.

En ese instante una cadena invisible me

amarró a tu tragedia, a tu crimen,  a tu locura. 

Mis pies como raíces penetraron la tierra árida,

de mis ramas nunca brotaron flores,

se murieron los hijos, los días,  la madre.

Un día en que caían  las hojas de mi cuerpo,

abrí los ojos,

el sol como aquel día brillaba,

tampoco había nubes agoreras en el cielo,

un pájaro rojo cruzó ante mis ojos,

el viento inmóvil susurro a mi oído invisibles canciones,

lo comprendí todo,

un dolor atravesó mi espalda

y me aleje de ti.

 

          IV

 He vuelto,

desde mi ventana observo el vuelo de las faldas,

mirarlas a la cara es pecado,

las preguntas se descubren con los ojos.

Cuento...  

también hoy son seis mil,

alguien mas ha tomado mi lugar, 

pero no el dolor,

ya no llevo penas en la bolsa,

no comparto crímenes ajenos,

los ladrillos rojos  han caído para mí.

Cierro los ojos y cuento hasta diez,

hasta veinte,

hasta treinta y ya no existen,

Acelero el automóvil,

el viento de la mañana se enreda en mi cabello,

y todo queda atrás.

 

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COMO UN JUEGO DE NIÑOS

Posteado por: elianamaldonadocano el 26 jul En: Poesía Colombiana - 3 comentarios

 

Nunca había estado  la muerte tan cerca de mi,

Ahora por ejemplo me mira mientras conduzco,

Sus ojos profundos y sin fondo me asustan

y pierdo el control un poco,

casi choco a una pareja que se besaba

mientras el carro estaba en movimiento,

la muerte por un beso, pienso...

Algunos años atrás estuvo a mi lado,

no la vi bien, pero estoy segura,

era ella  una imagen confusa,

no tan real,

no tan corporea como ahora,

pero con el mismo fin.

Hoy ha dejado de ser plana para volverse huevo,

ser vivo-muerto.

hace 13 días veo su sombra,

me oprime el pecho y se ríe,

camina con firmeza,

no entiendo como es que no suenan sus huesos al contacto con el piso,

deberían causar un estruendo tal

que todos deberían oírla,

alguien a parte de mi debería verla,

o es invisible a sus ojos o simplemente no lo comentan.

A veces se mete en el cuerpo de ella,

me mira desde sus ojos bellos y la odio,

susurra que  le gusta el  teatro y juega,

la odio por jugar a la vida y la muerte conmigo,

con ella.

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La Voz

Posteado por: elianamaldonadocano el 4 jun En: Poesía Colombiana - sin comentarios

 

A rastras llega el silencio hasta la cama

se desliza entre sábanas claras humedecidas por la noche,

penetra suavemente en el laberinto del oído hasta ensordecerlo.

 

El pensó que era la mar embravecida,

quizá el aire exhalado de sus pulmones,

tal vez, un rayo de luz que juguetea.

 

Un silencio tan estruendoso

tenía que venir de alguna parte

o partir hacia algún lugar.

 

Nunca supo cómo,

simplemente había llegado sigiloso,

para inyectar por sus colmillos huecos,

olvidadas letanías.

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Olvidar, Cómo?

Posteado por: elianamaldonadocano el 4 jun En: Poesía Colombiana - 4 comentarios

 

No nos es dado olvidar,

no se pierde de  las pupilas

el color de la calle en la que jugábamos de niños,

el bamboleo de la cuerda,

mucho menos aquel gol.

 

Nunca se borra la huella que dejaron los labios sedientos,

ni la mano que nos quitó el polvo,

ni la luz en los ojos que gritaban palabras de amor,

no se olvida el sabor de  la escuela primaria,

ni el olor de los lápices,

ni el pan de la madre,

ni el aliento a dulce de melocotón de la

profesora que nos mostraba la A, la E...

 

No se olvida la sangre, ni el frío,

tampoco la danza, la risa, ni el mar.

No se olvida la mano de la muchacha

con  dedos juguetones que al aire gritaban vuelve

y trazaban líneas  invisibles para ti.

 

No se olvidan las noches desnudas,

las noches saciadas,

las noches noctámbulas,

las noches sonámbulas,

noches  sin poder dormir, 

o noches de muerte, plenas y tranquilas,

ahogados en la dulce calma del amor.

 

No es de humanos el olvido,

no nos fue dado olvidar.

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LAS ALAS DE LILITH

Posteado por: elianamaldonadocano el 13 abr En: Poesía Abril Poesía Colombiana - 1 comentario

 

Lamento decirle que no soy quien usted cree,

Ni siquiera estoy segura de ser quien yo creo,

muchas fierecillas se debaten al interior de este cuerpo frágil,

a veces alguna saca la cabeza y entonces

soy buena,

o soy bruja,

o soy santa,

o soy madre,

o soy puta, en fin…

soy lo que ellas quieran.

Lamento y en realidad lamento mucho decirle esto,

pero nadie manda en mí,

solo ellas lo logran

y no tengo dominio alguno,

tengo demasiadas almas para ser suya.

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