JAYENÁN

 

(Jayenán : acto de vivir, de tener vida, habitar un lugar, pertenecer, mantenerse en un lugar, cultura Kamsa)

 

Algunas fogatas rompen

la enorme profundidad del valle,

en la noche vientos fríos bajan de la cúspide

menguando el abrasador calor ecuatorial.

A menudo, pieles negras y mestizas

remueven las arenas auríferas del río.

En el cuarto mes,

las aguas furiosas se precipitan

desde la meseta hasta el valle

y la tierra se hace fértil,

tierra buena para la caña dulce,

para el plátano,

para el café.

Es territorio enemigo,

pero es la tierra,

la que aminora el hambre.

En la noche, entre la cúspide del cielo y

las ramas extendidas,

aplastados contra el suelo,

se acarician y protegen,

descansan entre fieros animales,

en medio de la tierra y sus naguales

confiados a sus dioses

oprimidos, doloridos

humillados y ofendidos.

 

AUTOBIOGRAFÍA

Sólo escribo lo que mi cuerpo vive

Porque la piel aun no sabe de historia,

tengo la edad de la cigarra,

de las manchas solares cuando

danzan en el ecuador,

de este cielo nuevo de la mañana

por el que se filtran mil rayos temblorosos.

Sólo escribo lo que mi cuerpo siente,

hablo de la carne y sus placeres,

del orgasmo y la saliva.

Aun no incubo espíritus viejos, ni hondas heridas.

Soy tan joven como la luna

cuando no tenia la cara herida.

Tengo la edad del capullo,

de cinco latidos,

del llanto prístino,

de la tercera gota de lluvia que cae en el prado,

de la cigarra que canta sin saber su suerte.

Soy cuerpo,

sin historia,

sin heridas.

 

ELLA

 

Ella huele a sal

A sudor

A deseo

 

Ella inspira Carne

Placer

 

Ella es simplemente

Un aroma

Un tormento

 

PROGENITORA DE DESEOS

 

Cuando te vayas

y quede deshabitada,

tomaré barro del jardín

y crearé un cuerpo nuevo.

Un hombre con las manos abiertas,

que permanezca dentro cuanto yo quiera,

que se crea quijote y luche con los molinos de mi cuerpo,

Un hombre que me tome como propia

y se convierta en un hombre mío