Bucaramanga es una ciudad de gente amable y cálida, una ciudad limpia, de parques hermosos. En la noche dormimos algunas niñas en la casa de Clarita, hubo una tempestad, pero debido al cansancio no sentí ni la ventisca, ni el agua que inundó el cuarto donde yo estaba, de manera que la mitad de mi equipaje, se mojo....

En la mañana del 17 de Febrero, salimos nuevamente, en esta ocasión rumbo a la zona de las mesitas. La Mesa de Bucaramanga es una terraza , con grandes depósitos fluviales muy espesos. Al fondo se observa el bello valle del río Suarez,  y bajo ellos dos fallas gigantescas se comunican, ésta es una zona de mucha actividad tectónica y a cada momento hay sismos diminutos que aunque no se sienten comunmente si suceden.

Al fondo a la derecha se encuentra la ruta del camino del río Jordán, un camino que conectaba Bucaramanga con San Gil y Bogotá, es posible observar partes de un camino de herradura de los indios Guanes,  tejedores muy hábiles, dicen que ellos  no conocían el hierro ni el alfabeto, y ya no existen indígenas de esta etnia, sólo quedan algunos apellidos como Arquichire, Guaracao, Sinú, Guaitero, entre otros. 

Seguimos nuestro camino y nos encontramos con la Serranía de los Cobardes, famosa en la guerra de independencia , este fue un levantamiento armado gestado en el virreinato de la nueva Granada en los años de 1770.

 En la tarde llegamos a la Bella ciudad de Villa de Leyva, muy cansados por el viaje, pero felices, la tierra en su imponencia se revela variable, toda la vida del planeta se encuentra bajo el suelo que pisamos,  o expuesta en las montañas que miramos desde casa. La mayor parte del Territorio de Villa de Leiva esta compuesto por depósitos marinos  de tipo somero, por esto la presencia de tantos fòsiles y material orgánico.

Para los que no saben, Villa de Leyva es una de las ciudades Coloniales más hermosas de Colombia, Con su  gigantesca plaza , sus calles totalmente empedradas y sus antiguas edificaciones coloniales fue declarada Monumento Nacional. Pasar por Villa de Leyva es como vivir en un tiempo ajeno a nosotros y ese es el sentumiento continuo en esta salida, solo somos un segundo de la historia de este planeta.

Caminando en esta ruta (Villa de Leyva- Sogamoso), tuvimos la oportunidad de tomar muestras de animalitos en la roca, es maravilloso ver como dejan la huella en algo aparentemente tan rígido. 

En el camino a Sogamoso, pudimos entrar al Parque Nacional del Chicamocha, una vista excepcional.

Desde allí cuando se mira las montañas queda uno sorprendido, estas brillan, si!!!!! Brillan, debido a la presencia de un mineral llamado Moscovita presente en la roca, de modo que cuando la luz del sol cae s.obre el se refleja y da ese efecto.

Aquí una fóticos de la vista desde lo alto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 Aquí una caìda de agua maravillosa que encontramos en la vía, a esa hora (5 pm) ya hacía mucho frío, pero la foto valía la pena. Miren ustedes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegando a Sogamoso y después de un arduo día de trabajo recolectamos algunos fósiles que encontramos cerca a la vía.

Bueno, por hoy me despido, con el presentimiento de ser una pequeña mota de polvo en este mar de Cretácico, en esta tierra inmensa y sin embargo pequeña  comparada con el tamaño de nuestro universo, pequeña comparada con el poder de nuestra mente y nuestros deseos.

En estos días he pensado mucho en el valor de la poesía y creo que no hay mejor expresión artística que la tierra,  este maravilloso regalo de quién sabe quién o qué, de  Dios, del azar, de la creación.... no se, pero hermosa  y apasionada, cambiante, móvil, volcánica y serena al mismo tiempo.

Me despido con esta fótico, en ella está mi compañero de viaje, caídas y elementos perdidos Robiel Martínez.