He perdido los pies de animal salvaje

para caminar con las zapatillas de humano.

Ya me duele sentir los cantos rodados bajo la piel,

el agua cristalina busca los dedos para escurrirse entre ellos

 pero sólo encuentra suelas oscuras, impermeables.

Debo volver a la tierra,

a la familia,

a la comunión con los árboles.