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La Coctelera

NOTAS DE VIAJE (Bucaramanga-Villa de Leyva-Sogamoso)

Posteado por: elianamaldonadocano el 21 feb - sin comentarios

Bucaramanga es una ciudad de gente amable y cálida, una ciudad limpia, de parques hermosos. En la noche dormimos algunas niñas en la casa de Clarita, hubo una tempestad, pero debido al cansancio no sentí ni la ventisca, ni el agua que inundó el cuarto donde yo estaba, de manera que la mitad de mi equipaje, se mojo....

En la mañana del 17 de Febrero, salimos nuevamente, en esta ocasión rumbo a la zona de las mesitas. La Mesa de Bucaramanga es una terraza , con grandes depósitos fluviales muy espesos. Al fondo se observa el bello valle del río Suarez,  y bajo ellos dos fallas gigantescas se comunican, ésta es una zona de mucha actividad tectónica y a cada momento hay sismos diminutos que aunque no se sienten comunmente si suceden.

Al fondo a la derecha se encuentra la ruta del camino del río Jordán, un camino que conectaba Bucaramanga con San Gil y Bogotá, es posible observar partes de un camino de herradura de los indios Guanes,  tejedores muy hábiles, dicen que ellos  no conocían el hierro ni el alfabeto, y ya no existen indígenas de esta etnia, sólo quedan algunos apellidos como Arquichire, Guaracao, Sinú, Guaitero, entre otros. 

Seguimos nuestro camino y nos encontramos con la Serranía de los Cobardes, famosa en la guerra de independencia , este fue un levantamiento armado gestado en el virreinato de la nueva Granada en los años de 1770.

 En la tarde llegamos a la Bella ciudad de Villa de Leyva, muy cansados por el viaje, pero felices, la tierra en su imponencia se revela variable, toda la vida del planeta se encuentra bajo el suelo que pisamos,  o expuesta en las montañas que miramos desde casa. La mayor parte del Territorio de Villa de Leiva esta compuesto por depósitos marinos  de tipo somero, por esto la presencia de tantos fòsiles y material orgánico.

Para los que no saben, Villa de Leyva es una de las ciudades Coloniales más hermosas de Colombia, Con su  gigantesca plaza , sus calles totalmente empedradas y sus antiguas edificaciones coloniales fue declarada Monumento Nacional. Pasar por Villa de Leyva es como vivir en un tiempo ajeno a nosotros y ese es el sentumiento continuo en esta salida, solo somos un segundo de la historia de este planeta.

Caminando en esta ruta (Villa de Leyva- Sogamoso), tuvimos la oportunidad de tomar muestras de animalitos en la roca, es maravilloso ver como dejan la huella en algo aparentemente tan rígido. 

En el camino a Sogamoso, pudimos entrar al Parque Nacional del Chicamocha, una vista excepcional.

Desde allí cuando se mira las montañas queda uno sorprendido, estas brillan, si!!!!! Brillan, debido a la presencia de un mineral llamado Moscovita presente en la roca, de modo que cuando la luz del sol cae s.obre el se refleja y da ese efecto.

Aquí una fóticos de la vista desde lo alto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 Aquí una caìda de agua maravillosa que encontramos en la vía, a esa hora (5 pm) ya hacía mucho frío, pero la foto valía la pena. Miren ustedes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegando a Sogamoso y después de un arduo día de trabajo recolectamos algunos fósiles que encontramos cerca a la vía.

Bueno, por hoy me despido, con el presentimiento de ser una pequeña mota de polvo en este mar de Cretácico, en esta tierra inmensa y sin embargo pequeña  comparada con el tamaño de nuestro universo, pequeña comparada con el poder de nuestra mente y nuestros deseos.

En estos días he pensado mucho en el valor de la poesía y creo que no hay mejor expresión artística que la tierra,  este maravilloso regalo de quién sabe quién o qué, de  Dios, del azar, de la creación.... no se, pero hermosa  y apasionada, cambiante, móvil, volcánica y serena al mismo tiempo.

Me despido con esta fótico, en ella está mi compañero de viaje, caídas y elementos perdidos Robiel Martínez.

 

 

 

 

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NOTAS DE VIAJE (Medellín-Bucaramanga)

Posteado por: elianamaldonadocano el 18 feb En: Viajes - 3 comentarios

 

Hemos empezado nuestro viaje en Medellín, salimos muy temprano el día 16 de Febrero del año 2009 a eso de las 6 am,  nuestra primera parada fue en un lugar después de Cisneros, esas rocas que aparentemente son un lodazal   en realidad son una maravillosa expresión rocosa, se llama roca tipo saprofito, con vestigios de Cuarzo, Horblenda y Mica de la época cretácica (aproximadamente 100 millones de años); la roca  es de color rojizo, relativa a lugares donde afloran  rocas intrusivas  (al interior de la tierra),  hasta aquí llegan vestigios del Batolito Antioqueño, en esa zona la forma de las montañas es  redondeada, esas  montañas suaves, de caídas ligeras, típicas de Antioquia.

 Mas adelante y aun en Antioquia encontramos rocas del paleozoico ( 200 ma),  parte de las  rocas ígneas del batolito antioqueño se han encajado en la roca y se observan bandas orientadas de minerales. Esa línea Blanca en la roca es la presencia de un magma que se metió en la roca y ocupo un canal  (dique) de quizá una longitud excepcional.                                                     

 

 

Si pensamos bien en lo que esta que esta historia cuenta vemos que rocas de edades muy diferentes están muy cerca. Lo que nos contaba el profesor Fabio Cediel, era que un arco de Islas formado hace casi 400 - 500 millones de años migró hasta la zona donde se encuentra el batolito antioqueño y hoy esta expuesto a nuestros ojos. Es  aquí cuando pienso que para ver el mar solo hay que mirar al interior de la tierra que pisamos, un mar cretácico, un mar viejo y rico, un mar a veces en desiertos.

Mas adelante cerca a puerto Berrio encontramos rocas que vienen de un régimen fluvial,  los cambios en la dirección pueden deberse presencia de una falla, pero si miramos las burbujas que hay en la roca en la parte inferior izquierda  vemos que no son solo el resultado de los movimientos, también llevan la  dirección de la escorrentía del agua, es asombroso observar como el agua cambia, orada, mueve la tierra en millones de años.

 

 

 

 

 

Aquí estamos Edward, Clarita y yo, trabajando, tratando de descubrir que tipo de minerales tenia la roca, que resulta estar compuesta por areniscas y lodositas, créanme que probamos la tierra y si es lodo.

 

 

 

 

 

 

 

Imagínense ese tramo entre Medellín y Bucaramanga, pasando de la cordillera central a la oriental y encontrando pasos de rocas que tienen más de 500 m.a, luego en el intermedio rocas del Jurasico de 160 m.a y finalizando con rocas de un mar cretácico de 90 a 100 millones de años. Si nos vemos en el tiempo geológico, nosotros, los seres humanos, no somos mas que una especie que ha logrado abrirse paso en esta tierra llena de sobresaltos y cambios.

 

De mi cuaderno de Notas, Al Este Medellín, al oeste Bucaramanga

 

 

 

Estos paisajes maravillosos hacen parte ya de zonas cercanas a Bucaramanga, ya las montañas han cambiado de forma y el clima es totalmente diferente.

Sigo fascinada entonces con esta visión nueva de la tierra que nos rodea,  la gente es calida y amable y nos miran con curiosidad cuando nos ven pasar con ese montón de instrumentos, los buses y los camiones nos pitan y a veces asustan con las bocinas, pues les debe parecer gracioso 25  muchachos con el martillo picando piedra y buscando no se sabe que,  a veces me siento como una colonizadora del pasado, viajando en el tiempo, caminando en una geografía del presente. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando pasen por una carretera observen con atención, puede haber un mar bajo sus pies o huellas de grandes dinosaurios.

 

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Ceguera

Posteado por: elianamaldonadocano el 31 ene En: Poesía y Literatura Febrero - 6 comentarios

 

A veces  ganan los malos,

golpean,

fustigan,

extorsionan a una pobre niña

y nada les duele,

no les remuerde la conciencia,

la pena del otro es su risa,

solo su hambre es importante,

la adrenalina,

la muerte y el deseo suicida de matarse en otros.

A veces los malos ganan

y se llora,

y es cuando se ve a

multitudes de gente marchando,

apretando los dientes,

mordiendo  la sábana,

el pañuelo blanco.

A veces ganan los malos

y la maldad nos toca

y es cuando los malos

son también nuestros malos,

no los que hace mal a otros,

si no los que nos hacen mal a nosotros

y es entonces cuando mas sufrimos

y la sábana no sirve,

ni las lágrimas,

solo  corremos y huímos

hacia  la selva espesa

y húmeda de nuestros miedos,

el corazón se lleva roto por el dolor propio.

A veces los malos ganan,

Me ganan hoy

y lloro,

y no hay selva para huir,

solo lloro.

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RONDA

Posteado por: elianamaldonadocano el 28 ene En: Poesía y Literatura Enero - 2 comentarios

 

                                        Para Jorge Bustamante

 

Recuerdo bien...

yo aun no había nacido,

pero te veía jugando a la pelota con Pepe Luis

en la plaza de Zipaquirá,

disparando balones a la puerta de la iglesia,

me gustaba sentarme en el quicio de la casa de la esquina y observarlos,

corrían por trochas y caminos de piedra y a pesar de que siempre

te escondías en el mismo árbol nunca te encontraban,

tenias el cabello como el sol, pero no era dorado ni rojizo,

recuerdo la vez que te caíste,

tu madre lloraba en silencio y se tragaba las lagrimas,

pero tu padre, sereno como solía ser

te miró con sus ojos reparadores y dejaste de sangrar,

"pobre rodilla rota" , dijo.

Te preguntaras como veía todo eso si aun no había nacido,

no estoy segura,

pero te vi,

es cierto.

Cuando creciste, jugabas conmigo a la ronda aunque decías que era un juego de chicas,

me tomabas de las manos y te gustaba sentir como se escabullían de las tuyas

y sin embargo ,

allí seguía yo,

girando,

girando,

girando en rededor tuyo,

me reía,

me reía como solo en la niñez ríen los adultos,

jugamos juntos,

crecimos juntos,

pero nos conocimos apenas ayer.

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Posteado por: elianamaldonadocano el 26 ene En: Poesía y Literatura Enero - 1 comentario

 

Hay una tundra de ladrillo bajo mis pies

millones de hombres se ocultan

en pequeños agujeros como hormigas,

cientos de luces se mueven de aquí para allá

en medio de disparatadas conversaciones sobre el clima ,

a pesar de tanta belleza, solo es visible el cemento y sus heridas.

Dos nubes juguetonas realizan una danza eléctrica

y yo me bamboleo como una mariposa en la ventisca.

Abajo están los míos,

arriba los ausentes y la mirada sorda de nubes

y obnubiladas estrellas invisibles,

¿Hacia dónde parto ahora que subo

y bajo en el vientre de la cigüeña?

Una estrella brilla, pero no señala ningún rumbo,

quizá debería regresar como los otros,

a labrar con letras y promesas un capullo de algodón.

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LA TRADUCCIÓN: LOS PLACERES DEL AMANTE (Texto publicado en la Jornada Semanal, México)

Posteado por: elianamaldonadocano el 12 ene En: Poesía y Literatura Enero - 3 comentarios

La traducción: los quehaceres del amante

Jorge Bustamante García

Son tantas las cosas que se han dicho acerca de la traducción de poesía, que es casi imposible formarse una apreciación práctica sobre el asunto. Pareciera como si la imposibilidad de la traducción poética comenzara a su vez con la imposibilidad de ponerse de acuerdo acerca de lo que es la traducción de poesía. Es algo inherente a la poesía misma: nadie sabe lo que es, pero no es difícil intuirla y reconocerla cuando se da. Como son esencias siamesas, paralelas, quizás podría decirse lo mismo de la traducción de poesía.

Entre las ideas extremas y contrarias sobre la traducción poética, cabría la noción de la traducción sustentable y necesaria. Poetas como Osip Mandelstam, Joseph Brodsky, Robert Frost y muchos otros fueron partidarios acérrimos de la intraducibilidad de la poesía. Brodsky llegó a afirmar que las traducciones al inglés que conocía de Mandesltam no eran más que, en el mejor de los casos, un sacrilegio y, en el peor, una mutilación o un asesinato. Frost, por su parte, afirmó que la poesía es lo que se pierde en la traducción. En el lado opuesto están poetas como Pound y Robert Lowell, que abogaban por versiones de puertas y ventanas abiertas, no constreñidas, que condujeran a una interpretación libre y viva, y que reconstruyeran el texto original en la lengua a la que se quería traducir. Siempre he pensado que entre estos dos extremos se encuentra la infinita gama de la traducción poética sustentable y necesaria, aquella que en muchos casos llevaron a la práctica con toda la diversidad de matices muchos de los más sobresalientes poetas del Siglo de Plata ruso. Innokienti Annienski, por ejemplo, a dmiraba en especial la poesía de Leconte de Lisle, Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud, Verlaine, a quienes tradujo con talento y pasión. En un memorable ensayo sobre la poesía de Balmont afirmó algo que también tiene que ver, en última instancia, con la traducción sustentable: “El verso no le pertenece al poeta, porque la poesía no es de nadie, no está al servicio de nada ni de nadie, ya que por su misma naturaleza es inmemorial y libre. El verso es la palabra nueva iluminada, que cae en el mar del lenguaje en eterna creación.” La “palabra nueva iluminada” es lo que también se debe transmitir en la traducción poética sustentable y posible, que requiere de la interpretación libre y viva, tan cara para Pound.

Traducir sustentablemente podría ser transplantar semillas en la otra lengua, para que se desarrollen y crezcan en ella y se valgan por sí mismas. El poeta colombiano Álvaro Rodríguez Torres, traductor de Baudelaire, Derek Walcott y Vinicius de Moraes, cree que “una buena traducción tiene ante todo que ver con la trasmigración de las almas, con una legítima suplantación que para el caso vendría a ser una reencarnación del otro en su texto”. Y agrega que tal vez todo esto “suene muy místico, muy Benjamin, que para el caso tiene una teoría de la traducción harto incomprensible, pero es que todas lo son en el sentido en que todas son arbitrarias”. Dentro de este contexto e s célebre el caso de Fedor Sologub. Durante dieciocho años, Sologub leyó y tradujo a Verlaine y, cuando publicó sus versiones, el hecho se convirtió en un verdadero acontecimiento literario. El asunto llegó hasta tal punto que el poeta Maximilian Voloshin, también traductor, llegó a decir que con la aparición de las versiones de Sologub, Verlaine se convertía en un poeta ruso. Es decir, los poemas en ruso de Verlaine, a través de Sologub, más que traducciones eran encarnaciones. Seguramente sucedió una suerte de trasmigración, un proceso de creación, en ese transvase. Sologub tocó la partitura que compuso Verlaine y la convirtió en un encuentro vivificador en la otra lengua. Desafortunadamente, Verlaine no tuvo la oportunidad de conocer las versiones de Sologub al ruso y por lo tanto nunca pudo expresar “me adoro en ruso!”, como sí lo pudo decir Paul Valéry cuando apreció la versión de Jorge Guillén de El cementerio marino: “Me adoro en español!”, dijo.

Otro caso de traducción sustentable es el Shakespeare de Pasternak. Fue un trabajo de traducción eficaz y persistente: g eneraciones enteras de rusos y soviéticos, para bien o para mal, leyeron a Shakespeare a través de Pasternak. Supongo que Shakespeare sonaría incompleto en ruso, sin las versiones de Pasternak. Un poeta de la sensibilidad y destreza como las del autor de “Mi hermana, la vida” no podía menos que transplantar las semillas shakespearianas en la lengua de Pushkin. La traducción de los clásicos en los infortunados tiempos del realismo socialista tuvo un significado muy sutil y particular. Fue una actividad que floreció, ejercida por traductores y escritores de gran talento. Los poetas extranjeros, aunque fueran clásicos –y qué mejor contemporáneos que ellos– no estaban sujetos a las mismas normas, ni a las mismas censuras, y por lo tanto su traducción podía abrir puertas y ventanas al mundo, podía incluso “liberar” el lenguaje al que se traducía. Pero aún así, no faltaron los sucesos chuscos. Mandelstam, que era enemigo obstinado de la traducción de poesía, una vez le dijo a Pasternak, en presencia de Ajmátova, no sin cierta sorna: “Sus obras completas consistirán en doce tomos de traducciones y sólo uno de sus propios poemas.” Pero esto, que pretendió sonar como un insulto, debió llegarle a Pasternak como un halago: ¡al lado del gran poeta inglés, un solo libro de buenos poemas propios basta!

Ilustraciones de Huidobro

Muchos poetas han dicho que el sonido es el principio del poema; si eso es cierto, entonces la traducción de ese poema debería empezar también por el sonido. Si un poema traducido nos suena bien en español, natural y fresco, empezamos a pensar que podría ser una buena traducción. Si un poema traducido suena bien en nuestro idioma materno, podemos pensar que puede sonar al menos igual de bien en el idioma original. Como bien dijo Tsvietáieva al hablar de Pushkin: “El origen del verso es el sonido.” El origen de un verso traducido debería ser también el sonido. “Un verso es un trabajo de oído” dice el poeta mexicano Rubén Bonifaz Nuño. La traducción de un verso también debería ser un trabajo de oído. Si no se tiene oído, es difícil ser poeta o ser traductor.

Octavio Paz creía que la “traducción es una recreación, un juego en que la invención se alía a la fidelidad: el traductor no tiene más remedio que inventar el poema que imita”. Quizás el ideal de un traductor de poesía no sea trasladar un poema de otra lengua, sino urdir un poema a partir de otro. Como la traducción es una recreación, ha sido frecuente que en las ediciones de poetas rusos en Rusia, se incluyan sus versiones, porque son parte de la obra creativa del autor. Es frecuente encontrar en las ediciones recientes de Annieski, Sologub, Gumiliov, Viacheslav Ivánov, Pasternak y otros, una sección con algunas de sus traducciones. En Occidente las ediciones de este tipo son escasas y podrían ser consideradas, más bien, como una extravagancia. Una excepción que confirma la regla es la del propio Paz, quien en la edición de sus obras completas incluyó un tomo con sus traslaciones, bajo el título de Versiones y diversiones.

De cualquier manera el traductor, con diversos grados de confiabilidad, nos acerca, nos aproxima al espíritu de un poema que, de otra manera, si no lo intentara verter, podría quedarse remoto y ajeno para siempre. Un poema debe ser trasladado, debe tener movimiento, no debe quedarse quieto porque se muere, “debe tener a dónde ir”, como dice el traductor de poesía latinoamericana al inglés, Eliot Weinberger. Son los traductores los que abren ese camino, los que facilitan que el poema “tenga a dónde ir” en otras lenguas, y no de cualquier manera, sino con todo el rigor de fidelidad, tono, espíritu y libertad que debe conservar del original el poema inventado.

Mandelstam decía que “cada poeta es un perturbador de sentido”, alguien que subvierte de manera permanente el encadenamiento conceptual al que está sometido nuestro discurso cotidiano. Si el traductor logra captar ese espíritu en el poeta que traduce, su versión también habrá de cumplir con el postulado de Mandelstam, es decir, el poeta traducido también será un “perturbador de sentido” en la lengua de llegada.

En este contexto, por ejemplo, traducir a los poetas rusos suena a verdadera insensatez. Durante años puede uno inventar, imitar, poemas de Blok, Ajmátova, Sologub, Pasternak, Esenin y muchos otros en español, y en realidad es difícil saber lo que se logra con ello. Tal vez nada, o muy poco. Como sea, en el transvase de la poesía rusa al español es casi imposible revelar el significado simbólico de ciertos aspectos del verso de origen, como el del yámbico ruso (recurso de gran incidencia en la tradición poética rusa, como en el caso de Mandelstam que “era un niño judío con el corazón lleno de pentámetros yámbicos rusos” según el decir de Joseph Brodsky), de difusa percepción en la poesía en español. La multiplicidad de significados de una misma palabra, las frecuentes polisemias o ambigüedades semánticas, la obligación y fortaleza de la rima en el verso ruso, el tono y su música, son algunos de los principales problemas con los que se tropieza.

Para traducir poesía no sobraría en ningún momento la convivencia no sólo con el poema o los poemas a traducir, sino también con el espíritu del poeta que se quiere traducir. Si a uno le gusta leer y escribir, entonces traducir podría convertirse en un placer. Esta idea hedonista tanto de la lectura como de la traducción, puede llegar a ser muy fructífera. Cuando mediante la lectura uno convive con un escritor que le gusta, con el tiempo lo va conociendo mejor. Empieza uno a darse cuenta de sus exigencias, sus limitaciones, sus hallazgos y los entramados de su estilo. Entre más conozca el traductor la obra del autor y al autor mismo, es decir su entorno, sus circunstancias personales, históricas y sociales, estará mejor armado para realizar un trasvase sustentado. Esta es la razón por la que en la traducción de un poema primero habría que convivir con él, sin prisa escuchar sus reverberaciones, sus sonidos ocultos, experimentarlo incluso en las emociones que despierta, intentar percibir el “tono”, que es lo que define en últimas el verdadero espíritu del poema, lo que lo mantiene en pie.

Siguiendo esta idea, siempre será aconsejable subrayar aquello con lo que uno más se identifica de un poema de determinado autor, señalando los versos que más le gustan, que mejor entiende, que le ayudan a captar ciertas esencias como cualquier lector, y a veces resulta que esos versos que se han señalado –en ocasiones puede ser un poema completo– son los que con mayor fortuna se logran verter al español. Como lo verdaderamente difícil no es traducir las ideas, sino las emociones que se desprenden de las palabras, de la forma particular que tiene cada poeta de expresarlas y sugerirlas a través de sus construcciones verbales, es por lo que la convivencia preliminar y una cierta “intimidad” con la obra a traducir son de suma importancia.

El español Aurelio Garzón del Camino, traductor de todo Balzac en México en los años sesenta del siglo pasado –10 mil 650 páginas de la Comedia humana en dieciséis tomos– le contó alguna vez en una entrevista al conocido crítico mexicano Emmanuel Carballo: “Leí y estudié a Balzac. Sin embargo, le aseguro, sólo cuando lo traduje le comprendí más o menos a fondo. Traducir es conocer de forma distinta y más profundamente a un autor. Las dificultades con las que uno tropieza son, a menudo, las dificultades con las que tropezó el propio autor. El traductor revive (goza y sufre) el proceso de la creación de una obra.” Esta idea acerca misteriosa y mágicamente al traductor de Balzac en México a un autor italiano del que quizás Garzón del Camino jamás escuchó hablar: Gesualdo Bufalino, quien construyó el enunciado más sorprendente y bello que he leído sobre la condición del que traduce: “El traductor es evidentemente el único auténtico lector de un texto. Por cierto más que cualquier crítico, quizás más que el propio autor. Porque de un texto el crítico es solamente el cortejante ocasional, el autor, el padre y el marido, mientras que el traductor es el amante.”

Complicada y discutida la labor de los traductores. Los traductores de poesía –he recordado el michoacano Neftalí Coria– “son los copistas de la música en su sonoridad primigenia, son como los locos que traducen lo que han dicho las flautas y las abejas: siempre están atendiendo al aire”. Tal vez la traducción sustentable sea aquella que esos locos intentan extraer de la música de esas flautas y abejas, música que llega fresca, legible y disfrutable a cada nueva lengua a la que es trasladada.

* Texto leído en el III Seminario Internacional de Traductores de León Tolstoi y otros Escritores Rusos, 27 y 30 de agosto de 2008, Finca Museo Yásnaia Poliana del gran escritor ruso, cerca de Moscú.

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Algunos Poemas de Eliana Maldonado Cano....

Posteado por: elianamaldonadocano el 12 ene En: Poesía y Literatura Enero - sin comentarios

JAYENÁN

 

(Jayenán : acto de vivir, de tener vida, habitar un lugar, pertenecer, mantenerse en un lugar, cultura Kamsa)

 

Algunas fogatas rompen

la enorme profundidad del valle,

en la noche vientos fríos bajan de la cúspide

menguando el abrasador calor ecuatorial.

A menudo, pieles negras y mestizas

remueven las arenas auríferas del río.

En el cuarto mes,

las aguas furiosas se precipitan

desde la meseta hasta el valle

y la tierra se hace fértil,

tierra buena para la caña dulce,

para el plátano,

para el café.

Es territorio enemigo,

pero es la tierra,

la que aminora el hambre.

En la noche, entre la cúspide del cielo y

las ramas extendidas,

aplastados contra el suelo,

se acarician y protegen,

descansan entre fieros animales,

en medio de la tierra y sus naguales

confiados a sus dioses

oprimidos, doloridos

humillados y ofendidos.

 

AUTOBIOGRAFÍA

Sólo escribo lo que mi cuerpo vive

Porque la piel aun no sabe de historia,

tengo la edad de la cigarra,

de las manchas solares cuando

danzan en el ecuador,

de este cielo nuevo de la mañana

por el que se filtran mil rayos temblorosos.

Sólo escribo lo que mi cuerpo siente,

hablo de la carne y sus placeres,

del orgasmo y la saliva.

Aun no incubo espíritus viejos, ni hondas heridas.

Soy tan joven como la luna

cuando no tenia la cara herida.

Tengo la edad del capullo,

de cinco latidos,

del llanto prístino,

de la tercera gota de lluvia que cae en el prado,

de la cigarra que canta sin saber su suerte.

Soy cuerpo,

sin historia,

sin heridas.

 

ELLA

 

Ella huele a sal

A sudor

A deseo

 

Ella inspira Carne

Placer

 

Ella es simplemente

Un aroma

Un tormento

 

PROGENITORA DE DESEOS

 

Cuando te vayas

y quede deshabitada,

tomaré barro del jardín

y crearé un cuerpo nuevo.

Un hombre con las manos abiertas,

que permanezca dentro cuanto yo quiera,

que se crea quijote y luche con los molinos de mi cuerpo,

Un hombre que me tome como propia

y se convierta en un hombre mío

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